Descubre algunos Consejos y Recomendaciones
Durante los primeros cursos, el acompañamiento familiar tiene una influencia muy importante.
No es necesario tener conocimientos musicales para ayudar.
Descubre cómo hacerlo.
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Es fundamental que, desde los primeros cursos, las familias ayuden a construir un buen hábito de estudio en casa.
Crear un horario de tareas, acompañarles y ayudarles a cumplirlo, contribuye enormemente a su progreso y refuerza valores esenciales como la responsabilidad, el trabajo autónomo y la superación, cuestiones que le ayudarán no solo en los estudios musicales, sino en todos los ámbitos de su vida.
Es recomendable estudiar todos los días aproximadamente a la misma hora.
La constancia es más importante que dedicar muchas horas un solo día.
Si aún no tienen el suyo, pueden descargar el que más les guste en la sección de Recursos.
Siempre que sea posible es conveniente que trabajen en:
- Un lugar tranquilo.
- Con buena iluminación.
- En una silla adecuada (sin reposabrazos y evitando el sofá).
- Con su atril siempre correctamente colocado.
- Con lápiz y goma siempre a mano.
- Sin televisión ni dispositivos que distraigan.
Durante el primer curso suelen ser suficientes sesiones de entre 20 y 25 minutos diarios, adaptadas a la edad y evolución del alumnado.
Cuando el estudio se realiza todos los días, el aprendizaje resulta mucho más sólido.
Es preferible repetir menos veces prestando atención antes que repetir muchas veces con errores.
Cuando repetimos con errores o malas posturas es muy difícil corregir después.
Además, aprender despacio es la clave para tocar rápido en el futuro.
No es necesario corregir aspectos técnicos.
Sí podéis:
- Preguntar qué ejercicio están trabajando.
- Escuchar una pequeña interpretación.
- Animar cuando aparezcan dificultades.
- Recordar las indicaciones anotadas por el profesorado.
- Valorar el esfuerzo realizado.
Un comentario positivo al finalizar el estudio suele ser mucho más útil que una corrección constante.
La colaboración entre familia y profesorado es una parte esencial del proceso educativo.
Siempre que exista alguna duda, dificultad o circunstancia personal que pueda afectar al aprendizaje, es recomendable comunicarla.
Una información compartida a tiempo facilita la búsqueda de soluciones y permite ofrecer una respuesta educativa más adecuada.